La primera “máquina de enseñanza” fue inventada hace casi un siglo por Sydney Pressey, una psicóloga de la Universidad de Ohio, con piezas de una máquina de escribir. El dispositivo era simple, presentando al usuario una pregunta de opción múltiple y un conjunto de respuestas.

Hoy dia, científicos de Alemania, Turquía, los Países Bajos y los Estados Unidos trabajan en máquinas de enseñanza de lenguas más complejas que cualquier cosa que Pressley haya imaginado. Estos dispositivos ayudarán a los estudiantes a aprender vocabulario básico e historias sencillas, utilizando micrófonos para escuchar, cámaras para ver y redes neurales artificiales que analizarán toda la información que se recopila. Esta tecnología está siendo aplicada en la enseñanza de idiomas, habiendo ya distintos aparatos en el mercado. En Japón, Casio está en la vanguardia de los diccionarios japonés-inglés confiables, con el Casio ExWord siendo el más utilizado. También en Japón, the Lesson Pod es un pequeño robot de escritorio que actúa como un compañero de conversación e instructor, proporcionando frases orales exactas que se pueden practicar en casa o en cualquier lugar.

¿Podrían los robots ayudar a llegar adónde los profesores humanos no pueden?

Esta es la pregunta que un gran proyecto de investigación en Europa está tratando de responder. Financiado por la Unión Europea, L2TOR (pronunciado “el tutor”) tiene como objetivo desarrollar robots que hablen directamente con los estudiantes y respondan a sus señales emocionales.

Cinco universidades y dos empresas están colaborando en L2TOR, que utiliza el NAO humanoid. Los investigadores esperan ayudar a los niños de los inmigrantes recientes, como los niños turcos que llegan a Alemania o a los Países Bajos por primera vez. En Alemania ya han utilizado este robot que se parece con un pequeño Storm Trooper de Star Wars para enseñar alemán a los niños refugiados.

Sin duda los robots van ganando su espacio en el contexto de los idiomas para aún tienen muchas debilidades:

Aunque el inglés sea la lengua más explorada en el mundo de las tecnología hay otras lenguas que no tiene la misma suerte: El islandés, por exemplo, vê su existencia amenazada en gran parte por ser demasiado complicado para que los computadores lo entiendan. Lejos de ser el único problema, el hecho de que su uso en la tecnología se vea limitado debilita la existencia por el hecho de que no se pueda ser capaz de activar dispositivos con reconocimiento de voz, interactuar con robots o hablar con asistentes digitales.

También se cuestiona la capacidad de que los mismo no vengan a ser capaces de entender las necesidades de los estudiantes. ¿Cómo puede un robot identificar un alumno desmotivado o aburrido y adaptarse?

Los maestros tienen múltiples roles: guías, mentores, facilitadores. Tienen la habilidad de motivar a los estudiantes, explicar los matices del lenguaje y construir una relación – cosa que las máquinas no pueden hacer. Y lo más importante, los robots no pueden inspirarnos.

Sin embargo que los robots vengan a reemplazar los profesores no es muy probable pero creemos que ningún profesor recusará un asistente robot para ayudar en sus clases. En la película Star Wars, C-3P0, diseñado por Anakin Skywalker era fluente en más de 6 millones de formas de comunicación, a todos nos daria una mano un robot así para aprender idiomas en clase.